jueves, 21 de mayo de 2009

Mi iniciación como docente

Preguntas reflexivas:
a) ¿Cuándo, cómo y por qué me inicié como maestro?
b) ¿Qué pienso y siento de ser profesor?
c) ¿Qué ha significado ser docente en educación media superior?
d) ¿Qué motivos de satisfacción tengo?
e) ¿Qué motivos de insatisfacción reconozco?


Respuestas analizadas
a) La época de mi iniciación en las actividades docentes, se deben contextualizar desde hace algunos años, época de la prepa, cuando al estar realizando el servicio social en un área de capacitación, faltó un instructor y ante la falta de una mejor opción me lanzaron al ruedo. Aunque en un principio me sentía nervioso, conforme pasaron los minutos y esa sensación única de estar frente a grupo me llevó a encontrar un gusto por las labores docentes.

Tiempo después ya me encontraba completamente involucrado en actividades de capacitación y en constantes cursos de andragogía que permitieran perfeccionar mi técnica y definir el tan codiciado estilo de enseñanza; recuerdo que en ese curso me resultaba increíble entender cómo trabajar una imagen, la voz y gesticulaciones de manera clave permitían lograr resultados realmente favorables.

Posteriormente, varios años después, precisamente en un curso de capacitación, uno de los participantes me comentó que uno de los niveles educativos más importantes (en términos de aportación a la formación del docente) y retador, era precisamente el bachillerato; ya que se debía tener un amplio dominio del tema, conocimientos básicos de psicopedagogía y sobre todo una enorme capacidad de adaptación, aunado a una exploración constante de nuevas técnicas.

Siendo así que una vez que inició el semestre me incorporé al Sistema Conalep, en donde cada semestre, cada grupo y cada generación definitivamente representan una interesante mezcla de habilidades y percepciones que permiten desarrollarme en la función docente.

b) La función docente es una de las profesiones más retadoras que existen y que desde épocas inmemoriales, en diferentes culturas y contextos, representan un ícono importante en la formación del individuo, en donde comienza a experimentar su individualidad y transición hacia la madurez; siendo en este sentido que el docente de bachillerato pasa a ser uno de los principales elementos en ese componente de formación.

La docencia, también, representa una forma de buscar mejorar las situaciones y mantener un aprendizaje constante entre la interacción alumno-docente, dando con esto una sinergia importante en donde se involucran las expectativas con las experiencias.

c) En pocas palabras podría mencionar que ser docente de nivel medio superior es definitivamente participar de un momento de cambio, ya que el alumno está en una etapa en donde realiza una transacción (teoría epigenética de Ericsson) y el despertar de nuevos contextos, así como la modificación de las percepciones propias de la pubertad hacia una madurez primaria que conlleva la adolescencia y primera etapa de la vida “adulta”; en donde las figuras docentes que se encuentran frente a los jóvenes deben darse cuenta que están ante la magnífica posibilidad de influir en la ideología, valores y expectativas de un estudiante. Es decir, influir o ser copartícipe de toda una generación que poblará la sociedad y a su vez influirá en otros (efecto bola de nieve).

d) Los principales motivantes de continuar en la educación de nivel medio superior, definitivamente es la constante retroalimentación que recibo de los estudiantes que una vez egresados me contactan a través de medios electrónicos, llamadas telefónicas (pues siempre estoy sumamente ocupado como para atenderlos de manera personal) en donde agradecen por el estilo de trabajo que siempre mantuvieron conmigo.

En una ocasión, en un foro latinoamericano de educación, se mencionaba precisamente que el docente se alimenta del ego de saber que influye en un tercero; después de varias gratas experiencias, puedo concluir que definitivamente sí es un aliciente, ya que ellos (los egresados) son precisamente quienes permiten dimensionar si lo que se realiza es lo correcto, si lo que aprenden en el aula realmente les es funcional en el mercado académico superior o en el mercado de trabajo.

En mi caso, estoy muy acostumbrado a trabajar en mis sesiones mediante proyectos (Aprendizaje Basado en Proyectos –ABP-), lo que permite al estudiante explorar sus capacidades y coleccionar experiencias; siendo en ocasiones ellos los más sorprendidos de lo que pueden lograr mediante disciplina, planeación y visión.

e) Definitivamente la docencia no siempre es miel sobre hojuelas, existen los gajos de limón que se vuelven realmente personas o grupos retadores; pues algunos estudiantes (lastimeramente cada vez más común) acuden sin ninguna expectativa, una desesperanza increíble que comienzan a contagiar de manera ideológica a sus demás compañeros, desafortunadamente cuando se dan cuenta de lo equivocado que estaban en su percepción de la educación, tristemente es demasiado tarde y descubren que han perdido o mal invertido cierto tiempo.

En ese sentido he tenido a estudiantes que sin exagerar, cursan un primer semestre de bachillerato hasta por quinta ocasión (en diferentes instituciones, claro está); sin embargo sus actitudes siguen siendo de no trabajar, no estudiar e instalarse en la comodidad de tratar de que los aprueben los docentes por el sólo hecho de acudir a clases, aunque en el interior del salón estén vegetando.

El caso más crítico que me ha tocado y se ha convertido en un verdadero caso en el plantel, es un grupo que todos, absolutamente todos los alumnos están en dichas condiciones, no participan, no hacen trabajos, no se esfuerzan, son como muertos vivientes; peor aún, desde primer semestre se han caracterizado por no trabajar con ningún docente, buscan por todos los medios no esforzarse más allá de lo necesario para aprobar con la mínima calificación.

En el tiempo que llevo dando clases, este grupo ha sido el más conflictivo y difícil, se puede inferir que docente dará clases con ellos, pues el rostro es inconfundible; ya que si bien el grupo no habla, tampoco participa, es como llegar a un camposanto y hablar con las lápidas.

Se han buscado técnicas, proyectos, actividades; los docentes nos reunimos, los padres de familia han participado y hasta este momento (ya están por egresar) no se ha podido lograr una mejoría sustancial en el salón.
En síntesis, la insatisfacción es precisamente observar como personitas que apenas comienzan con su vida, ya se sienten derrotados al extremo de parecer estar en un estado vegetativo, sin expectativas ni sueños… pues como bien mencionan, la vida reprueba y no tiene derecho a exámenes de regularización.