
El aprendizaje y el desarrollo de las competencias
Las actividades educativas que implican la participación constante de los docentes en la formación del alumnado, también tienen una relación directa con el aprendizaje que se consolida a través de las actividades diseñadas en el desarrollo de las competencias.
Problematización
Como ya lo expresamos, problematizaremos el tema a partir de la nueva exigencia educativa: desarrollar competencias y hacerlo a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad.
Pregunta de análisis
¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Reflexión y análisis
Entendiendo las competencias
Desde un principio con la concepción conceptual del término competencia, se tiene una asociación directa con las actividades productivas en el mundo empresarial y la forma en como desarrollan las competencias de acuerdo con las necesidades mismas del mercado. Por lo tanto, los esfuerzos académicos dentro de la educación, se concibe que determinan el interés de la sociedad en la formación escolar; siendo así que de las dos tendencias, la académica y la operacional, indistintamente ambas concepciones reflejan un intereses limitados por la realidad del contexto.
Dentro de las condiciones de las competencias, existe una importante disyuntiva que merece un análisis específico de la diferencia entre ser competente y ser competidor. Pr lo que para comprender como se correlacionan, se tiene que conceptualizar que ser competente refiere a unas capacidades que se encuentran articuladas sustantivamente con distintas formas del saber; mientras ser competidor en cambio, refiere a un rol concreto dentro de unas relaciones sociales de ganar-perder.
Como parte de las actividades educativas existe una tendencia a la confusión en lo que respecta a las capacidades socio-profesionales que dan respuesta al mercados donde tienen injerencia, esta condición deriva que lo definido por las instituciones educativas en simples reproductoras de las habilidades operativas que las empresas requieren para competir, siendo así que los estudiantes el individualismo profesional bajo el falso supuesto de que sólo siendo un buen competidor se puede ser competente.
Al hablar de competencias, se hace necesario abordar los conceptos de capacidad y capacitación, tan reivindicadas por los teóricos de la competencia, refieren a esquemas educativos ligados a la acción misma y a los espacios propios de la empresa. Cuando del campo de capacitación en las organizaciones se traslada al mundo académico esta noción ha perdido su sentido semántico original “hacer a alguien capaz”. Si esta premisa se traslada al mundo académico, se entiende que la formación de los alumnos en competencias, hace reflexionar y determinar la importancia de que los programas de estudio los hagan capaces de lograr resultados estandarizados en cuanto al desempeño del estudiante. Por lo tanto, los conceptos de capacitación y educación tienen en un sentido práctico un mismo fin y resultado de acuerdo con los planes de las actividades de aprendizaje.
Entendiendo el concepto de aprendizaje
Ahora bien, una vez estudiados los puntos anteriores, es determinante comprender que el aprendizaje acompaña al individuo desde sus orígenes, ya que el concepto va enfocado tanto en el proceso interno (autoaprendizaje), así como en el proceso social-académico en donde mediante un programa por niveles el individuo adquiere conocimientos específicos para desarrollar funciones específicas en un mundo complejo que requiere de las actividades colegiadas de las personas que generación a generación se van sumando al mundo laboral.
Durante un tiempo, la concepción del aprendizaje es simplemente bastaba la necesidad de comprender que el aprendizaje que se impartía en las escuelas era suficiente, que en cada proceso académico los resultados son los mismos durante generaciones; hasta el mismo instante en que el contexto globalizador influye en los perfiles de formación académica, dan paso al proceso mismo del aprendizaje significativo; en donde el conocimiento se vuelve un autoaprendizaje en desarrollo, en donde cada individuo aplica lo aprendido en su entorno y se retroalimenta de éste para seguir aprendiendo.
En la carrera socio-educativa de entender el entorno y su influencia en el conocimiento que cada individuo tiene, aparece el concepto de aprendizaje situado, en donde no sólo hace perdurable y necesario el aprendizaje significativo, sino que lo concentra o lleva a un momento o entono específico, en una situación única en donde puede aplicarse.
Analizando la concepción de las competencias
Pese a los avances académicos y de capacitación en el entorno laboral, una realidad paradójica es que en la actualidad se sigue debatiendo respecto de la conceptualización de las competencias, ya que al igual que lo menciona Pérrenoud es muy difícil y complejo tratar de conceptualizar las competencias, ya que van más allá de una simple significación o relación con las capacidades; ya que estas a su vez conllevan conocimientos situacionales o significativos.
Siendo que en un sentido complementario el conocimiento se transforma en un sentido más amplio de las competencias, cuando implican una capacidad de movilizar los saberes específicos que son de utilidad al momento de satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y la consecución de los objetivos.
Siendo que al trasladar el concepto de capacidades (capacitación) al contexto educativo, conviene definir la capacitación con extremo cuidado, entendiendo esta noción en un sentido distinto del empleado en el mundo de las empresas, es decir en tanto que es el proceso mediante el cual un maestro facilita que el estudiante se vuelva capaz de enfrentar una situación problemática determinada utilizando el recurso de la acción algunas veces pero también acompañando tal recurso con elaboraciones discursivas apropiadas.
Entendiendo la función de los saberes
Para entender los saberes, es necesario comprender que la concepción de este término conlleva una expresión difusa que en la literatura igual refiere a conocimientos, que a habilidades, valores o actitudes. Por lo tanto, se enfatiza que las competencias son un elemento inseparable de la formación de modelos de movilización de conocimientos de manera adecuada.
Los conceptos de los saberes se entienden afirmaciones que se almacenan en la estructura cognitiva, como producto de la adaptación del sujeto cognoscente con la realidad, puesto que de esa manera se construye el conocimiento, siendo así que el sujeto se modifica estructuralmente. Se identifica un proceso de asimilación-acomodación, para asimilarla a la propia estructura cognitiva (organización de esquemas) al mismo tiempo que se acomoda ésta a aquella para poder incorporarla, nos devela la verdadera naturaleza apropiativa (aprehensiva) del aprendizaje.
En un entendimiento más preciso, los aprendizajes significativos forman parte de una consecuencia directa de lo que un maestro hace o deja de hacer, como quiera que se entienda la noción de mediación, por lo que se comprende que cada estudiante hace o deja de hacer a propósito de unos contenidos temáticos, pero sobre todo, de lo que está ya presente en su umbral de desarrollo como necesidad personal de adaptación a su propio entorno.
Recapitulando un poco lo expuesto por los autores, se distingue que Rogers refiere un aprendizaje pueda ser más significativo que otro en función del grado de vinculación que guarde éste con la sobrevivencia o el desarrollo del sí-mismo. Entendiendo que cada alumno como individuo hace posible la movilización de sus saberes, de acuerdo con las necesidades del entorno, dando respuesta a cada situación dependiendo del momento en que deben ser implementados los correspondientes saberes.
Una vez realizado el correspondiente análisis de los saberes, el aprendizaje tiene siempre algún grado de significación para cada sujeto; ya que en cada contexto o momento de implantar el resultado del saber en contexto situacional, se deriva en aprendizajes que sólo son importantes para los estudiantes cuando es necesario aprobar una materia determinada. Por lo que son almacenadas o dejadas en un contexto dormido hasta que en momentos posteriores son necesarios extraer para dar solución a un problema cognitivo.
Desde una reflexión educativa, el aprendizaje implica favorecer el descubrimiento por parte del estudiante, conllevando su deseo por determinar su verdadero interés por aprender algo; en forma comparativa, tanto el estudiante como el maestro se pueden equivocar en el modo de aproximarse a la construcción del conocimiento como tarea educativa. En la praxis educativa los saberes tienen su propia fuerza y valores cognitivos, y no debe ser por tanto relegado a un segundo plano como algo indeseable.
Entre el aprender y el aprehender en el campo educativo
Como se distingue en un proceso básico, el Aprender conlleva a un resultado cognitivo, de saberes y estructuras dadas por la educación; mientras que el Aprehender implica el desarrollo de competencias, por lo que cada competencia adquirida fomenta el desarrollo de una competencia más que a su vez reconstruye los saberes hasta ese momento adquiridos.
En este contexto el maestro como el estudiante, están eligiendo una manera de estar en el mundo, y así, una manera de construirse a sí mismos, pues eligiendo tal acción, están al mismo tiempo optando por una apropiación del mundo de una determinada manera. La construcción del conocimiento, aún en sus aspectos más insignificantes, implica una construcción de la realidad, y en este sentido, del mundo y del modo de estar ahí.
En conclusión Las competencias implican una vinculación y asociación con diferentes conceptos, que van desde la movilización de las saberes, la conceptualización del aprender y aprehender para derivar en competencias y capacidades pertinentes de acuerdo con la significancia de su contexto y la situación de aplicación en diversos nichos o momentos de actividad cognitiva de acuerdo con el aprendizaje que logra y reconstruye en cada etapa de su vida.
Por lo tanto, no es una cuestión sólo de desarrollar ciertas capacidades para atender determinados objetos socio-profesionales, sino que al hacerlo, se va conformando la persona del maestro, del estudiante y, en cierta forma, del mundo.
Quienes estamos en el mundo de la educación, debemos comprender que los saberes no son estáticos y que se van reconfirmando en cada avance cognitivo que se tienes para dar paso un amplio aspecto cognitivo en donde la suma de los conocimientos hacen una estructura específica y flexible que se va mejorando con cada paso de los niveles educativos. Entender esta dinámica hace posible potencializar los resultados del estudiantado, que se prepara en las aulas de bachillerato para alcanzar una autonomía cognitiva en su vida profesional.
